En noviembre de 1822, dos meses después de la retirada del Protector del Perú, el coronel Pedro Raulet, comandante general de la costa del Sur, envió al mayor Luis Soulanges[1] hacia Chincha Alta, donde tuvo noticias de la presencia del coronel Rodil, en Chunchanga. En base a esta información el mayor Soulanges decide partir con la compañía de húsares que tenía a su mando junto a 40 milicianos. El 1 de noviembre de ese año llegó a la hacienda de Caucato a las 3 de la mañana donde decide descansar con sus efectivos. Al amanecer, el mayor Soulange decide avanzar hacia Pisco con un pelotón de 27 jinetes, dejando al teniente don Melchor del Valle con otros 3 pelotones, y 40 milicianos armados en la hacienda, con la misión de vigilar los caminos que llegan desde el este por donde podían ser sorprendido (Cóndor y Pampas).
Sin embargo, la falla en la guardia no se
percató que las fuerzas del coronel Rodil se encontraban al este, viniendo
desde Humay (a 35 km de distancia) con el escuadrón San Carlos, Dragones de
Lima, la compañía de cazadores del 2° batallón del Regimiento Real Infante y
150 milicianos de Arana. Ante esta noticia, el teniente del Valle decidió
replegarse con los 3 pelotones que tenía y los milicianos, hacia el norte. En
el camino tuvo un encuentro con los milicianos del español Arana, que
terminaron siendo acuchillados y heridos incluso dos de sus oficiales. Mientras
tanto, el mayor Soulanges que se encontraba en Pisco, dispuso a su pelotón regresar
a la hacienda Caucato. En las cercanías a la hacienda tuvo noticia que las
fuerzas que había dejado al mando del teniente del Valle, se habían retirado en
dirección norte. En Caucato, muy por el contrario, lo aguardaban las fuerzas
españolas que habían tomado posiciones para atacarlo. La noticia no amedrentó
al mayor Soulanges que comandando a sus 27 efectivos continuó en dirección a la
hacienda. Antes de llegar, el mayor de origen francés animó a sus tropas y
entonando la canción patriótica (posiblemente el himno nacional) se acercó a
sus enemigos que lo recibieron con diversos disparos desde el cerro conocido
como la Yecera (por la extracción de yeso). Soulanges logró ubicar un camino
para poder subir el cerro en medio del fuego español, objetivo que se logró
alcanzar. Inmediatamente en el lugar, los jinetes dejaron sus caballos y con el
uso de lanza y sable, lograron derrotar a los realistas que se posicionaban en
los agujeros donde se extraía el yeso. En la refriega se logró capturar 36
prisioneros, incluido el teniente coronel Pedro de la Peña, jefe de la
compañía. Sin embargo, la gran cantidad de heridos y bajas del bando español
hacía imposible su traslado hacia el norte, por lo que el mayor Soulanges optó
por tomarles el juramento de no volver a tomar las armas en contra de ellos
hasta que no se logre el canje de sus oficiales. Ocurrido el acto, los húsares
procedieron a retirarse al punto de Larán, gracias a los conocimientos del alférez
de milicias Alejandro Huavique.
Las bajas en el escuadrón de húsares fueron
el Manuel Valderrama y José Luis de Espinosa. Así mismo, en el parte se elogió
la conducta del alférez Don Manuel Silva, el porta-estandarte Don Manuel Solar,
así como los sargentos Julián Torres y Antonio Hernández, el trompeta Manuel
Urrego (Orrego) que “con una mano tocaba el clarín, y de la otra acuchillaba al
enemigo”, el cadete Manuel Portocarrero y los húsares Mateo García y José
Vigil.
Esta fue la primera acción de armas conocida
de la Legión Peruana de la Guardia que hasta ese momento no había tenido
ocasión de librar algún combate desde su fundación en agosto de 1821. El mayor
Soulanges dio parte de este episodio a sus superiores por lo que meses después
su valor fue reconocido junto a otro evento de esta época, el combate de
Chunchanga.
[1] Luis Soulanges era oriundo de Normandía. Participó como húsar de la
caballería napoleónica en la última campaña de los cien días, defendiendo el
nordeste de Francia. Entre 1814 y 1815 pasó a Mendoza (Argentina) como
comerciante, punto desde el cual se unió al ejército del general San Martín tomando
parte en la independencia de Chile. Posteriormente pasó al Perú con la
Expedición libertadora del Sur, bajo las órdenes de Federico Brandsen y
conformando los húsares de la Legión Peruana de la Guardia en 1821.
