El año de 1924, el senador de Junín, Francisco Alvarino, solicitó a la cámara de senadores la erección de un monumento a la batalla, que precedió el logro de la independencia del Perú. El diseño de la obra fue encargada al escultor alemán Edmund Muller quien por ese entonces ya había ganado el concurso internacional para la construcción del Monumento a la Libertad que empezó a erigirse en Trujillo en 1925.
La obra que habría de levantarse en las pampas de Junín, fue dispuesta según lo establecido en la maqueta que envió el escultor alemán y su presupuesto fue elaborado por la Compañía de Consultas Técnicas Dunkelberg & Pellny. La disposición del acabado externo del obelisco establecía que tendría un aspecto de granito para lo cual se empleó la técnica de martillo neumático. Las medidas planificadas para el monumento fueron de 21 metros cuadrados de base por 31 metros de alto. En la cima de este obelisco habría de colocarse una sol radiante hecho en "bronce con oro plateado".
"El sol naciente del Perú"
Según refieren los documentos, el sol que se distingue en el monumento, hace referencia a la aurora del viernes 6 de agosto de 1824 cuando se libró la batalla de Junín. Esto también puede interpretarse como el amanecer de la independencia del Perú debido a que fue la primera gran batalla, de la última campaña que se emprendió por obtenerla, algo que se terminaría de plasmar meses después en la batalla de Ayacucho.
