El
mariscal José Domingo de La Mar y Cortázar nació en Cuenca, actual Ecuador un
12 de mayo de 1778. Ingresó como cadete y luego llegó a ser subteniente de
infantería en el Regimiento de Saboya, una de las unidades externas del
ejército regular español. En 1794, participó en la lucha contra Francia,
durante la primera coalición (1792 – 1797) que las potencias europeas crearon
contra la revolución francesa. En esta campaña obtuvo el grado de capitán por
el año de 1795.
Posteriormente,
durante la invasión napoleónica de 1808, José de La Mar era ya teniente
coronel. En ese grado, asistió al sitio de Zaragoza bajo las órdenes del
general Palafox. En esta acción resultó herido, luchando en el fuerte San José
(, muy cerca del que por ese entonces era el teniente coronel de artillería
José de la Serna, futuro virrey del Perú y con quien lucharía en la batalla de
Ayacucho 16 años después.
Repuesto de sus heridas, pasó al reino de Valencia. En esta ciudad luchó contra el cerco creado por el ejército francés del mariscal Louis Gabriel Suchet, a quien el emperador Napoleón Bonaparte consideraba su mejor general. El asedio se produjo entre los meses de octubre de 1811 – enero 1812, cuando finalmente la ciudad se rindió luego de una prolongada lucha. Los oficiales fueron aprisionados y llevados a Francia.
Meses
después el comandante José de La Mar logró escapar y regresar a España donde
fue condecorado por su valor y ascendido al grado de brigadier, recibiendo el
despacho de Inspector General de Artillería del Virreinato del Perú (Gayoso,
1938). De esta manera, el experimentado oficial llegó a Lima en 1815 para
ejercer este importante cargo militar. La información disponible sugiere que su
antigüedad era muy próxima a la del virrey Pezuela y que de darse el
caso, debía seguir el mando del virreinato (Gayoso, 1938).
A la llegada de la Expedición Libertadora del Sur y el repliegue del ejército realista, el mariscal de campo José de La Mar (grado inmediato a brigadier) se mantuvo en el Real Felipe al mando de la guarnición hasta que finalmente decidió rendirse y pasar al retiro en setiembre de 1821, entregando su grado al general San Martín quien lo convocó a ser parte del bando patriota, otorgándole el grado de general de división. En marzo de 1822, luego de prestar importantes servicios al Perú, recibió el grado de Gran Mariscal de los ejércitos nacionales. Luego del retiro del general rioplatense, el Gran Mariscal José La Mar fue nombrado miembro de la Junta Gubernativa, desde el cual promovió el inicio de la primera campaña a Puertos Intermedios.
Al arribo de Simón Bolívar, el mariscal José de La Mar se encontraba en Guayaquil. Debido a su prestigio y formación, el Libertador no dudó en convocarlo a comandar la División Peruana a la cual dirigió a las campañas de Junín y Ayacucho. En esta última batalla, se dice que fue él quien eligió y recomendó la ubicación del Ejército Unido Libertador en la Pampa de Ayacucho para hacer frente a los españoles.
Durante el combate, el mariscal La Mar hizo frente al avance de la temida y bien pertrechada vanguardia realista al mando del general Jerónimo Valdéz. Esta disposición parece que no fue al azar, Valdéz había identificado a la división peruana como la más débil del ejército libertador, por ser recién conformada. A esto se sumó el hecho que algunos oficiales ya habían luchado contra el general español, en las campañas anteriores con adversos resultados. Valdéz posiblemente pensó que podría atacar a la división peruana, obteniendo el mismo resultado que en las campañas a Puertos Intermedios. Ese día, el liderazgo y conocimiento táctico del mariscal La Mar permitió que la división peruana resistiera el embate de las mejores tropas del ejército realista. En un momento determinado del combate, los peruanos se vieron envueltos por el ataque y tuvieron que retroceder, recibiendo el socorro de los guerrilleros y la caballería de los húsares de Junín.

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